martes, 3 de julio de 2018

Ausencia

Me empujaste a escribir con tu aliento,siempre pedías que  expresase mis sentimientos en un folio en blanco,que narrase para leer y sentir mis palabras.Fue cuando tu alma se evaporó  cuando comprendí la necesidad de escribir,de ser sentida a través de las letras.Que el viento,que el aire y los aromas llevasen cada uno de mis silencios y mis angustias hasta el refugio perdido en el cual te encuentras.
He seguido refugiàndome entre mis musas,o quizás las tuyas,entre sílabas,entre susurros para componer sinfonías de versos,poesía con los que cantarte a los ojos , los oídos y los sentidos de los demás.


Ausencia
Necesito mecerme entre los silencios

del tiempo,

entre los callados susurros,

entre los ruidosos arrullos de tu calma,

de tu paz,

de tu voz,

en el abrigo de tu caricia en mi alma.



Necesito bailar, escuchar, gritar al viento,

dejarme llevar por las miradas perdidas de tu

aliento,

los murmullos,

las palabras…

…los silencios.

Sentir el fugaz paso del tiempo,

de los minutos,

de los segundos del todo,

y de la nada.



Necesito sentir la eternidad en el roce cálido de

una palabra,

en tu voz, en tu silencio….

en la eterna presencia  de tu ausencia.

Esa ausencia oscura, profunda que quema,

esa que arrebata, que mata cada instante ínfimo de vida.

De la tuya, de la mía,

de la que una vez fue nuestra,

fue mía, fue tuya.



Necesito sentir vida sintiendo el vacío,

el vaivén de las sonrisas,

de las miradas,

de las caricias que tú me dabas,

esas mismas que, yo, te profesaba.



Necesito sentir, más sigo sintiendo

el tremendo fervor, candor  y dolor de la ausencia,

de la vida que no queda,

que te falta,

que se escapa….igual que el tiempo.

Esa ausencia que me cobija,

que me mece, que me arrulla, que susurra

el amor,

el dolor,

el sufrimiento,

que me empuja

a seguir viviendo….

..…al tiempo.



Poema finalista XIV Edición  Concurso Josè María Portell 2018.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Dos vidas,en una

    Gracias por fijarte en mis palabras y en mí,por seguir mi camino,pararte y detenerte en él.Gracias Kris
gracias Extraordinarias  por apostar por mis palabras y sentimientos.


Recuerdo esa mirada en el espejo como si fuese ayer, sin embargo, han pasado cerca de tres años. Mi mirada oscura, triste, apagada, opaca, sin luz. Asomando a mí cabello las primeras canas de disgusto. La sonrisa perdida, difuminada en el dolor, en la angustia y en las ínfimas ganas de volver a sentir, ni siquiera de vivir. Esa mirada sin mirar. Definitivamente ese reflejo yermo. Respirar, cerrar los ojos un instante y analizar la imagen que acababa de contemplar, ese Yo que no soy. Mirarlo era sentir como a cada segundo la vida se me escapaba, así, como se nos escapó la tuya…en el dolor, en la angustia, en el sinsabor de perderte, en la impotencia de no poder parar la muerte. Entonces descubrí que siento que no puedo vivir contemplando en cada momento ese reflejo, ese yo que tengo y no obstante no siento. Sé que necesito sentir para saber que vivo.

Respiro, para atrapar el aire, el viento, el tiempo que se fuga entre mis manos. Siento que la vida ha decidido otorgarme ese lapso perdido, ese momento en el que decido seguir abriendo ventanas, puertas y notar el aire fresco, renovador para volver a salir corriendo. A mi reencuentro. A buscar la luz, las sonrisas y la vida.
 Me refugio entre las letras, entre las que no he entregado, para darle cobijo a mi dolor, a la tristeza que me lleva entre sus alas, a los sentimientos, a lo que perdí…Escribo al tiempo, a ti, al ayer y al mañana. Respiro el aroma que me transportan las fotografías, esas en las que robo el alma, o los paisajes a los que voy, o de los que vengo. Esas tomas que detengo, secuestro con mi cámara y me transmiten la calma que necesito. Esas imágenes que sosiegan con paz mi alma. He vuelto a hacer lo que me gusta, a llenar de vacío el tiempo. A vivir, a sentir y sonreír como ellas, Yaiza y Claudia lo hacen. Que difícil, duro e implacable fue verlas llenas de dolor, tristes y llorar siendo tan pequeñas con tan grande desconsuelo. Qué difícil no poder hacer callar ese llanto cuando sientes el mismo desgarro, cuando para ti es tan inexplicable e incomprensible. Es entonces cuando te das cuenta que ellas, que tus niñas, son proyecciones tuyas, extensiones involuntarias de tus sentimientos y anhelos. Quieres, sientes, necesitas luchar por sus sonrisas, por su fuerza y por sus vidas. Conseguir que sean por fin ellas. 


Hoy me miro cada mañana en el espejo, ese mismo que proyecta mi reflejo como si fuese ayer. Ya no está perdido, ni sin vida. Ahora tiene luz… La que yo exhalo. Esa candela que me da el esfuerzo de recobrar cada segundo, el aliento, los suspiros, el sentir. Ser capaz de respirar recordando saboreando los recuerdos. Ser capaz de haber sobrevivido desde la lucha interna del sufrimiento, recobrando el valor y la fuerza. De saber que se puede disfrutar, sentir y tener de nuevo tiempo de vida.

 “Es vivir de nuevo, es vivir dos vidas en una”

domingo, 9 de julio de 2017

Nudos




Quizás el paso del tiempo hace pensar que por no escribirte no te siento. Qué el corazón sosegado no padece, pero no es cierto, siguen pasando los segundos, los instantes y sigue latiendo no con el mismo dolor, pero sí es cierto que fluye más sereno.

Quizás es el paso del tiempo quien calma y deja sentir de nuevo, no de igual manera, no tan de intenso clamor....pero no se olvidan, no desaparecen los nudos atados en cada centímetro de piel, en cada milímetro de sentimiento. Son el tatuaje indeleble de una vida.





Quizás sea el paso del tiempo quien va apretando esos nudos y trazando lazos nuevos, nueva vida, nueva cuerda.

martes, 29 de noviembre de 2016

Incompleta

La verdad es que cada día que pasa más  se alarga el tiempo, la distancia, los aromas y los recuerdos, que se afianzan. Cada segundo de tiempo pasa pausado, más sereno, a pesar de que no te tengo, que no siento sobre mi piel, cansada, castigada de no respirar ese aliento que me falta.

Y cada suspiro es un anhelo de tú vida, de mi alma, de ese consuelo perdido que comenzó al cerrar tus ojos, al apagar la luz de tu mirada entre mis brazos, bajo mis besos. Y te desvaneciste, me quede rota, y sola. Abandonada en el amor de mi vida, perdida en el camino sin esa mano que me guía, que me tiendes, que me cuida.



Y sigue transcurriendo el tiempo, los minutos, los días y las noches en las que no te tengo, ni tus manos, ni tus cálidos besos, ni tu cuerpo. Y me quedo lenta, pausada, despierta en la angustia de la vida, de la mía ahora sin ti.En esa soledad de mujer incompleta, quieta, deseando empezar, seguir adelante, poder caminar.

lunes, 8 de agosto de 2016

Tercer Cumpleaños



He pasado mi tercer cumpleaños sin tenerte a mi lado, y a cada año que pasa aprendo a convivir con el dolor, y el ahogo, de tu ausencia. A sobrevivir, con la presencia del recuerdo de tu sonrisa, de tu mirada y de tu esencia.

Acabo de cumplir 43 años en la soledad de la tristeza, por no tenerte a mi lado, y sin embargo, esa falta es la que cada día me fortalece y enriquece.
He comprendido que la vida te quita, te arranca lo que más amas, lo que más necesitas...pero por otro lado te entrega para seguir adelante.

He aprendido a vivir con luz en la mirada, de esa luz que ilumina y que no es opaca, ni triste ni oscura. Con la madurez he alcanzado esa belleza serena que apacigua el alma, que transmite calma...he aprendido a convivir de nuevo con la sonrisa, esa que tanto amabas, y que allá donde estés tanto amas

sábado, 16 de julio de 2016

La tinta de mis palabras.



Sigo teniendo la tinta de mis palabras, para reencontrarme de nuevo con tu alma, la mía, desvanecida. Sigo teniendo las ganas, el ardor por escribirte cada uno de mis sentimientos.
Sigo anhelando, el sabor de tus besos al alba, en agitada calma con la piel encendida, porque alma mía, sigo esperando esas caricias perdidas entre el tiempo y la vida.


Sigo teniendo las ganas de escribirte, de decir lo que te siento, de dejar fluir letras, silabas lamentos, quebrantos convertidos en tiempo....tiempo que me robo la vida...tiempo que se llevó la muerte.
Sigo teniendo el espacio para seguir deseando cada roce de tu esencia, de tu
belleza, de las notas cálidas de tus abrazos, de tu música al mirarme y al fundirme en tu pecho.

 



Sigo teniendo tiempo, el mío, para seguir hablándote a gritos, a susurros, entre imágenes y palabras.....sigo amándote tanto alma mía